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condición que las redes sociales ayudan a visibilizar en su realidad e impacto integral- diario de concpcion

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Hinchazón o distensión abdominal frecuente es uno de los molestos y principales síntomas de la afección más viral del último tiempo, no por culpa de un virus, porque cada vez más abundan contenidos tanto experienciales como expertos y da de qué hablar en redes sociales: el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado o SIBO, por la sigla en inglés small intestinal bacterial overgrowth.

La viralización ha visibilizado su existencia y difundido información para generar que muchas personas se identifiquen con su sintomatología. Y se manifiesta en las citas médicas, donde la sospecha de SIBO aumenta como motivo de consulta, confirma la filial Centro Sur de la Sociedad Chilena de Gastroenterología a través de su presidente, doctor Fernando Torres.

Aunque es un paso en un camino con varios desafíos que desde la comunidad especialista consideran necesario poner en la agenda pública, aprovechando el conocimiento e interés social que se ha despertado desde internet y el contexto que da el Día Mundial de la Salud Digestiva (29 de mayo) para relevar su papel sobre el bienestar integral, sobre todo en relación con asegurar una atención que lleve al diagnóstico y tratamiento correctos y oportunos que minimicen los impactos en quienes viven con la condición.

El problema advertido son dificultades para identificar al SIBO que llevan al diagnóstico tardío y prolongación de efectos que pueden gatillar consecuencias fisiopatológicas y mentales. “Lo más importante es que hablamos de personas con una mala calidad de vida y una dieta cada vez más restrictiva, que deambula en el sistema de salud por largo tiempo y muchos procedimientos como una endoscopía, que no les permiten llegar a un diagnóstico certero”, manifiesta Torres.

De lo común a lo diferencial

“El SIBO es una condición clínica que se caracteriza por el aumento del número de bacterias anormales en el intestino delgado, presuntamente provenientes del colon”, explica como aspecto básico para abordar el fenómeno el doctor Luis Vega, gastroenterólogo en el Hospital Clínico Regional Guillermo Grant Benavente y la Clínica Sanatorio Alemán de Concepción.

Ello gatilla una serie de síntomas gastrointestinales que son impactantes sobre el bienestar y además de hinchazón pueden incluir dolor abdominal, flatulencias, diarrea y/o estreñimiento. Así pueden acarrearse efectos como mala absorción de nutrientes y carencias, anemia y cambios del peso corporal.

Uno de los grandes retos que la experiencia clínica demuestra que la distensión abdominal es uno de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica gastroenterológica; también es uno de los síntomas más difíciles de comprender para un adecuado diagnóstico y manejo al tener varias potenciales causas y ser común a otras enfermedades del sistema digestivo, muchas también comunes y que precisan de otros abordajes.

“El SIBO se confunde frecuentemente con trastornos del eje cerebro-intestino como el síndrome de intestino irritable, principalmente de predominio con síntomas de diarrea. Es una condición que puede estar asociada a SIBO o ser parte del diagnóstico diferencial”, aclara.

Prueba diagnóstica

El gastroenterólogo plantea que la mayor visibilización del diagnóstico del SIBO también se debe a que hay más consciencia de su existencia por parte del personal médico e intencionalidad de solicitar la prueba diagnóstica que también aumenta su disponibilidad.

Es que el criterio profesional es esencial. Si bien los síntomas son expresados por las personas que se han vuelto protagonistas de la consulta orientada en busca de certezas que muchas veces llevan largo tiempo esperando, según expone el especialista local, la sospecha clínica fundada en parámetros como mala absorción que se puede observar en exámenes generales debe derivar en la indicación del test de aire espirado, prueba estándar para identificar al SIBO.

Un examen accesible, sencillo y no invasivo, a diferencia de las endoscopías que suelen pedirse a quienes padecen síntomas digestivos y sirven para detectar otras patologías, pero no al SIBO: tras la ingesta de lactulosa o glucosa, se debe dar un soplido hacia una matriz en la que queda una muestra del contenido del aire que se espira y revela secretos intestinales que permiten confirmar el diagnóstico y establecer un tratamiento adecuado.

Particularmente, explica que se puede analizar y medir el metano e hidrógeno, gases que se eliminan por la respiración y se producen desde la actividad de las bacterias anómalas que están sobrepoblando al intestino delgado e indica como responsables principales de causar las molestias vinculadas al SIBO.

Nutrir la microbiota para proteger a la salud intestinal y general

Para orientar la búsqueda del SIBO es clave entender sus causas y factores de riesgo, que también puede ayudar a reconocer cómo mantener una flora bacteriana o microbiota intestinal en equilibrio y sana.

Factores de riesgo

Las evidencias muestran que el SIBO afecta a hombres y mujeres y puede aparecer en cualquier momento del ciclo vital, pero el gastroenterólogo Luis Vega afirma que varias condiciones se han propuesto como favorecedoras del sobrecimiento bacteriano porque alteran la flora intestinal.

Y primero destaca que “cualquier tipo de intervención quirúrgica a nivel del tubo digestivo, trastornos motores a nivel de intestino delgado y enfermedades como la celiaca, pancreatitis crónica y fibrosis quística pueden favorecer el SIBO”.

También cuenta que se ha observado mayor incidencia en población con diabetes e hipotiroidismo.

Lo mismo sucede con quienes usan de forma crónica y abusiva medicamentos como antibióticos, antiácidos, omeprazol y/o opiáceos.

No se puede obviar un eventual papel de la alimentación. Porque las bacterias vinculadas con el SIBO son fermentadoras y “se activan” con los hidratos de carbono que provienen desde los alimentos, aclara Patricia Medvesck, nutricionista en Wellness Technologies, empresa de base científico tecnológica incubada u alojada en IncubaUdeC, incubadora de la Universidad de Concepción.

“Entonces una dieta demasiado rica en carbohidratos va destruyendo la microbiota y permitiendo el paso de bacterias indeseables en el intestino delgado”, advierte. Y el problema es que este nutriente es de consumo excesivo como parte de la conocida como dieta occidental, cargada de alimentos procesados/ultraprocesados y comida chatarra.

Control del SIBO

Así que en el control de los factores de riesgo se contribuye al del SIBO.

En este sentido, el doctor Luis Vega expone que tras el diagnóstico se debe realizar un tratamiento que busca reducir la población de bacterias anómalas en el intestino delgado a través de antibióticos. “Existen distintos tratamientos que dependen del paciente y flora predominante. No es un curativo, pero permite el control de los síntomas por largos periodos. Y en caso de recidivar, siempre se pueden hacer nuevos cursos de tratamientos antibióticos”, afirma.

También está el uso de probióticos para mejorar la flora intestinal y por eso en muchos casos son parte del tratamiento del SIBO.

“Los probióticos juegan un rol importantísimo, porque van recuperando la microbiota intestinal. Al repoblar el intestino con bacterias beneficiosas, se desplazan las patógenas y se va liberando al intestino del SIBO”, explica la nutricionista Patricia Medvesck.

Porque los probióticos son las bacterias vivas y beneficiosas para la flora intestinal, para nutrirla y enriquecerla, de los que destaca que existen muchas cepas diferentes con sus actividades particulares. Una de tantas que se han descrito es la cepa LPM01 que patentó Wellness Technologies tras extraerla de leche materna de personas del Biobío y utilizó para crear al producto Lacte 5, luego de avanzar con éxito en distintos estudios.

Más salud

Por ello asevera que, más allá del SIBO, es recomendable para toda la población el consumo de probióticos para la vital salud intestinal y digestiva, y así una salud general fortalecida.

“Se ha visto que la salud intestinal es tan y hasta más importante que la del cerebro o cardiovascular, porque es un eje completo para todo el organismo: si tenemos una microbiota sana, un sistema gastrointestinal en equilibrio, todo va a andar mejor. Y por eso se requiere una herramienta que ayude a mantener la microbiota saludable como los probióticos”, manifiesta.

Y es que resalta que se deberían seguir estilos de vida saludables para la microbiota y el organismo general, lo que implica pilares como una alimentación sana, actividad física regular, mantener a raya los niveles de estrés y llevar adecuado descanso físico y mental. Pero, la situación epidemiológica, con tendencia al alza en consulta y diagnóstico de muchas afecciones, incluyendo al SIBO, para la profesional demuestra que no se están cumpliendo los parámetros que permitan mantener a la microbiota, la salud digestiva ni la integral.

Por eso se requieren otras y potentes ayudas como las que brindan los probióticos, sobre los que asegura que existe una amplia variedad para hallar el más apropiado a cada necesidad y que toda persona puede beneficiarse de su consumo habitual.

Un hábito beneficioso como también siempre lo será modificar o incorporar otras conductas saludables, dentro de las cuales un pilar está en seguir una alimentación variada y equilibrada en que se privilegien los alimentos naturales y comidas casera con ingredientes sanos y cantidades precisas e hidratación adecuada, limitando la ingesta de productos ultraprocesados y comida chatarra.

Un rol protagónico en la dieta saludable lo tienen frutas y verduras que aportan una cantidad importante de fibra, que también es altamente contenida en alimentos como legumbres y semillas y se ha confirmado como fundamental para una flora intestinal sana, además de otros macro y micronutrientes y compuestos bioactivos valorados para la protección de la salud y prevención de diversidad de patologías, muchas graves como los cánceres.

En este contexto, la nutricionista también expone que como parte de las conductas de autocuidado siempre es importante que las personas sean activas responsables en el acceso periódico a chequeos de salud, lo que debe estar acorde a su etapa vital y condiciones individuales tanto en el ámbito digestivo como general, desde factores de riesgo hasta síntomas patentes.

Es en instancias como son las citas con médicos generales, especialistas o profesionales de la nutrición donde se puede evaluar el estado general, reconocer factores de riesgo, reforzar o modificar determinadas conductas como son las alimentarias para mejorar o mantener la salud, y sospechar o identificar eventuales afecciones o situaciones que requieran realización de exámenes y se deban abordar de maneras más específicas.





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