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Un séptimo muerto en los disturbios en Nueva Caledonia- efe

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París (EFE).- Un hombre murió por tiros de la policía francesa este viernes en los disturbios que sacuden Nueva Caledonia desde hace doce días, lo que eleva a siete el número total de víctimas mortales, entre ellos dos gendarmes, y complica la vuelta a la calma que reclama el presidente francés, Emmanuel Macron.

El fiscal de Nueva Caledonia, Yves Dupas, explicó en un comunicado que el fallecido es un hombre de 48 años.

Dupas detalló además que el policía que le disparó mortalmente ha sido arrestado y que se ha abierto una investigación por homicidio voluntario de parte de una persona depositaria de la autoridad pública.

Los hechos, según el relato del fiscal, ocurrieron hacia las 15.15 hora local en este archipiélago del Pacífico sur situado a 17.000 kilómetros de París, cuando dos agentes de policía circulaban en un coche en dirección del hospital de Médipôle en el municipio de Dumbéa y fueron atacados por una quincena de individuos.

Un coche destrozado en los disturbios de los últimos días en Nueva Caledonia.
Un coche destrozado en los disturbios de los últimos días en Nueva Caledonia. EFE/EPA/Bruno Favre

Uno de los agentes utilizó su arma de servicio “en circunstancias que están por determinar” en reacción a la agresión, indicó el representante del Ministerio Público, que puntualizó que los policías tenían señales de haber recibido golpes en la cara.

Riesgo de nuevos enfrentamientos

Esta nueva muerte, la primera que se atribuye a las fuerzas del orden, corre el riesgo de atizar todavía más los enfrentamientos e invertir la tendencia de los últimos días, que apuntaba a una mejora de la situación, aunque este viernes seguían en pie decenas de piquetes y cortes de carretera que hacían imposible la vuelta a la actividad.

Macron hizo una visita relámpago a Nueva Caledonia este jueves para tratar de crear un consenso entre los independentistas canacos (los indígenas originarios de ese territorio) y los caldoches, esencialmente descendientes de los colonos franceses, favorables a mantenerse integrados en Francia.

Sin embargo, el jefe del Estado no consiguió que las dos partes se reunieran durante su visita y, para tratar de conseguirlo se tuvo que contentar con un llamamiento al levantamiento de los bloqueos y de los piquetes.

Sobre todo, anunció que deja en suspenso la convocatoria del Congreso (la reunión de la Asamblea Nacional y del Senado) en Francia que debía refrendar en junio el proyecto legislativo que ha provocado este incendio social y que debía ampliar el censo electoral de Nueva Caledonia, lo que reduciría todavía más el peso relativo de los canacos, que son minoría.

Desde el comienzo de los disturbios ha habido 350 detenidos. Macron envió a Nueva Caledonia refuerzos policiales desde la Francia metropolitana y actualmente hay allí 3.000 agentes de las fuerzas del orden para una población de 270.000 habitantes.

Un refuerzo que no ha permitido por el momento el restablecimiento de servicios básicos como las escuelas. El territorio está, además aislado en la práctica del exterior, ya que el aeropuerto internacional de Numea, la capital, sigue cerrado a los vuelos comerciales al menos hasta el próximo martes.



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